Por Juan Ordóñez.

Al desempeñar un trabajo, el individuo se incorpora a la sociedad como un agente productivo, capaz de sostenerse por si mismo, y aportar con su trabajo beneficios para el colectivo al que pertenece. Fue durante el siglo XX que el concepto de trabajo profesional se presenta con mayor fuerza, dando lugar a que las operaciones; en todas sus áreas, surgieran como una profesión. Permitiendo así que la posesión de bienes colapsara ligeramente ante el prestigio y el estatus que se consigue al ejercer una profesión.

El enriquecimiento de bienes materiales se vuelve banal, ya que sólo es capaz de tocar de manera superficial nuestra existencia, mientras tanto al llevar a cabo una profesión, se generan cambios en el individuo, que lo conectan con su verdadero ser.

La vocación tiene que ver justamente con eso; desempeñar la profesión adecuada, que nos permita no sólo el bienestar económico, si no un bienestar pleno, en donde el trabajo se realiza por convicción y no por obligación. Por lo tanto al seguir nuestra vocación nos encontraremos en mejor estado emocional, físico y mental; que nos proveerá paz espiritual.

Para concientizarnos de nuestra vocación debemos reflexionar, en primer lugar sobre el pasado; como nuestras decisiones nos han llevado hasta el punto en que nos encontramos actualmente, en segundo lugar debemos definir nuestra identidad; reflexionar a cerca de nuestros gustos, nuestros intereses, nuestros deseos y talentos, es necesario definir nuestra personalidad.

La personalidad de cada individuo ayuda a definir su vocación, ya que para cada profesión se requiere un cierto perfil y ciertas habilidades. Por ejemplo los científicos utilizan sus dotes intelectuales para hacer investigaciones y experimentos, por otro lado un embajador requiere de habilidades sociales, así como tener la inteligencia emocional que le permita mantener el control y ser sutil en su trato con los demás.

Por lo tanto el seguir una vocación requiere de que el individuo conozca su ser, determine que tipo de inteligencia posee, ésta puede ser; física, mental, emocional, espiritual ó una combinación de dos o más (Lo ideal es integrar las cuatro). Cuando el individuo no tiene claro quién es, la vocación se desconoce y la búsqueda por la profesión ideal puede terminar en frustración y fracaso.

Sin embargo existen alternativas de gran ayuda para el encuentro con uno mismo, y de éste modo emprender el camino vocacional. Existe la asesoría profesional; que busca mediante platicas, actividades y estrategias impartidas por personal capacitado, concientizar y acercar a las personas con su propio ser, otra opción es la autorreflexión; en donde la persona dedica largo tiempo a la exploración de su interior.

Todos podemos encontrar nuestra verdadera vocación, nunca es demasiado tarde para ello.

«¿Qué sería de la vida, si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo?» (Vincent Van Gogh).

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