Por Juan Ordóñez

El miedo es la emoción más dañina que podemos expresar como seres humanos. Por definición el miedo es lo contrario al amor y por lo tanto nos aleja de cualquier posibilidad de bienestar.

Ya que nuestro sistema de creencias es uno de los factores primordiales en nuestro proceso de creación, las cosas que veo enfrente de mí, son el producto de la interpretación de acuerdo a mi sistema de creencias. Por ejemplo, y para que te des una idea de lo que sucede, ¿en qué piensas cuando ves a un niño caminando descalzo por la casa? Claro, en que se va a enfermar, ¿no es cierto? Algo obvio después de que te lo gritó tu mamá durante casi toda tu niñez, ah, por cierto, pregúntate cuántas veces te enfermaste por andar descalzo(a). Yo, ninguna.

Bueno, traigo esta reflexión a colación porque hoy en día sólo se habla de la inseguridad, es un hecho que se están viviendo momentos de tensión en nuestro país y que se deben de tomar precauciones, pero lo importante aquí es darnos cuenta de la gran carga emocional, en este caso el miedo, que estamos invirtiendo en el proceso y de cómo vamos aceptando conceptos y creencias que sólo fortalecen esos miedos.

Escuchamos por todos lados “no perderemos la lucha contra el crimen”, “no hay que bajar los brazos”, “vamos a recuperar nuestro país”. ¿Ves lo importante de estas aseveraciones? No sólo ya se considera que estamos en guerra, que es algo catastrófico y terrible nos marca la historia, sino que la vamos perdiendo y no hay para cuando vayamos a ver un cambio. Nos desayunamos, comemos y cenamos escuchando y leyendo esas noticias. Nos alimentamos con miedo.

Miedo que nos invade y proyecta en nuestra vida el caos, que siendo bien honestos, hemos elegido observar. Es por esto que no vamos a ver que bajen los índices de criminalidad y violencia mientras los sigamos alimentando con la creencia de que no hay un lugar seguro y el miedo que por añadidura genera en nosotros.

Ahora, este miedo trae su agenda oculta, porque no es tan sólo miedo a que me secuestren, me roben o violenten, ¿a qué realmente le tengo miedo? Entre muchas cosas, la gran mayoría responderá entre perder algo o a alguien.

Si es a “alguien” porque amamos a esa persona, si es a “algo” pues porque me costó mucho ganármelo o tenerlo. Cualquiera que sea tu respuesta, si nuevamente te analizas con honestidad, te vas a dar cuenta que estás fincando tu bienestar físico, mental emocional y espiritual en el “apego”.

Ese apego es el combustible que mueve a esas mentes distorsionadas y las lleva a cometer actos terribles, sabiendo que tu miedo a perder algo o a alguien te hará ceder a su control. Ellos cuentan con tu miedo, ellos saben que estás apegado(a) a algo o alguien.

Por eso en vez de perder terreno, lo van ganando poco a poco. Pero para ser sinceros y ojalá esto te abra los ojos, ellos no lo ganan, se los estamos regalando y no tienen que hacer mucho para lograrlo si desde nuestras casas estamos alimentando y propiciando está situación.

No es mi intención criticar a nadie a través de esta reflexión, sino que abramos los ojos ante nuevas posibilidades, nuevas creencias. No tiene mucho caso decir que en una ciencia exacta como son las matemáticas, la ecuación “violencia + violencia = paz” es bastante absurda.

Si queremos ver paz y tranquilidad en nuestro entorno, debemos empezar por sentirla nosotros mismos, apelemos a nuestra sabiduría interior, a Dios al universo, a la inteligencia infinita, a lo que quieras con tal de llevar amor a tu corazón y desalojar ese miedo que se encuentra en él. Tenemos que volver a confiar, a tener Fe.

Tenemos que vivir sin miedo, usemos ese coraje de ver como otras personas son violentadas o si desgraciadamente ya pasaste por eso, para unirnos en pensamientos positivos, no en odio, no en miedo. En México suceden cosas maravillosas todos los días que muy pocos volteamos a ver, hay innumerables historias de superación de desarrollo, de gratitud, de felicidad, y se sigue eligiendo ver sólo lo malo.

Cuando digamos ¡YA BASTA!, no se lo digamos al de enfrente, digamoslo para nosotros mismos, ya basta de ceder tu poder a otros, ya basta de echarle la culpa al de enfrente, ya basta de buscar responsables, si este mundo lo hacemos TODOS y somos más los “buenos” que los “malos” ¿porqué no puedes ver las cosas buenas de la vida?

Alejémonos de la información negativa y accedamos a nueva información, hay que dejar atrás creencias obsoletas que sólo nos limitan.

Vive sin miedo, está en cada uno de nosotros generar el cambio, cambia tu actitud, disfruta, se amable con los demás, comparte, sonríe, vive, siente esa paz y seguridad en todo tu ser y mañana las sentirán los demás miembros de tu familia y así uno a uno hasta que sumemos todos.

Yo no tengo miedo porque sé quién soy, de dónde vengo y a dónde voy, por lo que no pueden quitarme nada, pues ese “algo” o “alguien” viven dentro de mí y no afuera. Así que cuando me vaya o se vayan, de la manera que sea, seguiremos estando unidos.

El sueño de ser una persona mejor debe de seguir vivo en todos para tener un país mejor, cambiemos la realidad, vivamos sin miedo. Súmate a mi y juntos vivamos un mundo mejor, mano a mano, día a día, no en una marcha ni en un plantón, sino segundo a segundo.

Ya somos dos, ¿quién más se suma?

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