Por Juan Ordóñez

Todos sabemos cómo es ese primer momento de reconocimiento con alguien, cuando sabemos que esa atracción se ha convertido en amor. Encontrar a alguien que nos puede hacer reír, nos apoya a través de las diferentes pruebas de la vida y nos acepta tal cual somos, es mágico. Este reconocimiento de amor, trae una profunda satisfacción y la certeza de que algo maravilloso vibra en lo profundo de nuestro corazón.

Algunos han tenido esta experiencia más de una vez en sus vidas, mientras que, por desgracia, muchos esperan todavía ese encuentro. Nos cuesta trabajo entender que no tenemos que esperar a que el amor “llegue”, pues el amor ya está aquí. Lo que sí podemos hacer, es aprender a que ese amor que ya está dentro, salga a la superficie en nuestras relaciones actuales. ¿Y cómo lo hacemos? Pues teniendo más amor hacia nosotros mismos.

Inicia valorando las cualidades de la amistad, pues como ya dijimos, el de enfrente eres tú. Así que si aceptas a los otros como son y no los tratas de cambiar, también te estás aceptando a ti mismo(a), si necesitas perdonar a alguien, realmente te estás perdonando a ti.

Bondad, compasión, aceptación, honestidad, respeto, transparencia, etc. Son todas cualidades del corazón, del amor y la amistad. En este mes todo tiene que ver con el corazón, pues el amor es considerado un producto y la promesa de obtenerlo, vende. Pero gracias al despertar de consciencia que se viene gestando, el entendimiento ahora es otro. Si queremos amor en nuestras vidas, lo tenemos que sentir primero en nosotros mismos.

Las investigaciones muestran que el corazón, literalmente, crea chispas que vuelan de persona a persona. Cuando dos personas están en resonancia, hay una poderosa transferencia de energía producida por el corazón. Tal vez por eso es que en ocasiones, la voz de nuestro corazón habla más fuerte que la de nuestros pensamientos . Piensa en el corazón como una estación de radio enviando señales a quién las quiera recibir. Esas señales varían dependiendo de cómo nos sintamos, y son captadas (medidas) por otras personas en la proximidad. Esta es la base de la comunicación emocional no verbal. Dichos estudios dan explicación a situaciones en las que regularmente decimos: “se sentía la electricidad entre esa pareja”, “podías cortar el ambiente con un cuchillo”, “me dio buena vibra”, etc.

Así que un apretón de manos, un abrazo, una palmadita en la espalda a un compañero de equipo, sentarnos junto a alguien, etc., nos ayudan a comunicarnos y tal vez digan más de lo que aparentan. Y si eso es así, entonces la pregunta obligada es: ¿Qué estoy transmitiendo?

Porque si quiero amor en mi vida, más me vale hacer una pausa y considerar lo que estoy transmitiendo a nivel emocional a otras personas y a mi entorno. Si quiero entrar en resonancia con el amor, tengo que transmitir amor. Así que transmite amor de corazón, no de “lengua”. Céntrate en lo que tu corazón está transmitiendo a tus seres queridos y al medio ambiente. Pregúntate día a día, ¿De qué estoy alimentando mi entorno hoy? La respuesta se dará de inmediato, ya no podemos seguir engañándonos a nosotros mismos, es momento de tomar acción, de hacernos responsables, de cambiar. Repítete, “El cambio soy Yo” y siente el amor hacia ti, que la transmisión a los demás y de regreso a ti, se dará sola.

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