Por Juan Ordóñez

Sí, leíste bien, sufres porque quieres. Has escuchado el dicho “el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es una elección”, nada más cierto que esto. ¡Sufres porque quieres!

No te enojes, es la verdad. Todo en la vida es percepción, percepción basada y matizada emocionalmente por tu sistema de creencias y acumulada durante muchos años. Cada cosa que experimentas lleva el filtro de esas creencias y por lo tanto te lleva a “asumir” realidades inexistentes, o por lo menos, fuera de contexto.

A ver, claro que hay situaciones en nuestra vida que nos causan dolor: la pérdida de un ser querido, el fin de una relación, ciertas transiciones de vida, pero es justo ese conjunto de emociones/sentimientos no resueltos, que en esencia es energía estancada, lo que hace que percibas tu realidad actual de la misma forma como si fuera la primera vez y de ahí, elijas sufrir: “Esto siempre me pasa a mí”, “¿porqué a mí, que soy una buena persona? y para qué te digo más si ya te las sabes todas.

Como ves, el sufrimiento no proviene de los hechos, si no de lo que sientes  a través de ellos, eso es lo que le da el significado, eso es lo que crea tu “realidad”. Y para salirte de este sufrimiento, debes darte cuenta de lo limitante que tu sistema de creencias está siendo, debes actualizar ese sistema de creencias soltando el lastre para dejar de construir tu realidad actual, con los mismos ladrillos de ayer.

Nadie te hace pensar, sentir o ver algo, eres tú mismo, es tu propia responsabilidad, asúmela, porque al hacerlo estarás dando un gran paso hacia tu felicidad. Te recuerdo que no son tus  5 sentidos los que perciben tu realidad, es tu corazón que con un campo electromagnético 60 veces más grande que el de tu cerebro y 5 mil veces más fuerte, lee el entorno y hace que tu cerebro reaccione buscando en esa base de datos, OBSOLETA.

Actualízate, deja atrás viejas creencias que sólo te limitan y te mantienen en un estado de sufro, sufro, sufro, que aparte, merma tu salud y te consume segundo a segundo. Eres parte de una gran sinfonía que se expresa en armonía, ¿por qué entonces eliges participar fuera de tono si tu condición divina es de armonía perfecta? Así que cuál sufrir, “Los Beatles” en su canción “with a little help of my friends” (con un poco de ayuda de mis amigos) lo plasmaron perfecto y luego la versión de Joe Cocker la hizo inmortal: “¿qué harías si cantará fuera de tono? ¿te retirarías? Préstame tus oídos y te cantaré una canción, te prometo no salirme del tono”.

Reclama tu armonía, reclama tu poder, suelta esas cargas, después de todo, tú eres el canta autor de tu canción.

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