Por Juan Ordóñez

Cuando recibo pacientes “varones” en mi consultorio, y tocamos temas usando palabras como necesidades, intimidad, vulnerabilidad y cercanía, se nota la tensión en sus caras. Pero todo cambia cuando se les pregunta qué tipo de relación quieren con sus hijos y/o su pareja, o inclusive con otras personas, familiares y amistades, la respuesta siempre es, “querer sentirse emocionalmente cerca y conectado con ellos”.

Nuestra cultura y/o falsas creencias relacionadas con la masculinidad, más que el género, nos lleva a comportarnos de una manera muy alejada de lo que realmente queremos, pues por desgracia nos reprimen ese contacto emocional y espiritual que ahora anhelamos. Ese llamado “lado femenino”, del cual nos burlamos, renegamos y devaluamos, aún en nosotros mismos, y mucho más en otros hombres, por ser considerado que va en contra del valor, fuerza, así como otras cualidades asociadas con la masculinidad, es ahora esencial para construir y mantener relaciones emocionalmente sanas y de conexión espiritual profunda como padres , esposos/compañeros y amigos .

Como padres modernos debemos resolver esta contradicción y confusión, mostrando a nuestros hijos e hijas que la conexión emocional/espiritual, así como la intimidad (que no sólo significa sexo) son positivos, y que son aspectos vitales de la vida de cualquier varón, hoy en día.

Las investigaciones son claras, el acercamiento y la conexión emocional/espirtual en la relación padre–hijo(a) es una forma de prevención de riesgos y fuente de salud y felicidad para los niños y los padres mismos. El renombrado investigador John Gottman descubrió que los niños con padres emocionalmente y espiritualmente disponibles, se desempeñan mejor en la escuela, y tienen mejores relaciones con sus compañeros y con sus maestros, que los niños con padres distantes emocional y espiritualmente. Los niños con padres analistas, criticones o desapegados emocionalmente y espiritualmente, son más propensos a desempeñarse mal en la escuela, pelear con los amigos y sufrir mala salud. El mismo investigador en su estudio muestra que para reducir los riesgos de comportamiento, tales como consumo de drogas y alcohol, actividad sexual precoz, tabaquismo y depresión, la conectividad de los niños a sus padres, es de especial importancia.

Dejemos de decirles a nuestro hijos varones que si lloran son “mariquitas”, que “los hombres no lloran”, que “hay que ser fuerte”, que “hay que aguantarse como los machos”, etc., Este tipo de actitudes, van abriendo la puerta para que denigremos al sexo opuesto, para que perdamos el respeto hacia la mujeres, olvidando que una mujer nos dio a luz, nuestra madre, sin mencionar que también probablemente tengas hijas o nietas. Contactar con nuestros sentimientos nos hace más asertivos, seguros, y nos abre las puertas de comunicación, de relación, con otras personas, con nuestro entorno y con nosotros mismos.

Nunca es tarde para enriquecer nuestra inteligencia tanto emocional y espirtual, lo único que necesitas es disposición, si tu padre no te mostró el amor y conexión que te gustaría experimentar con tus hijos, no es excusa, tú tienes la solución, repítete “El Cambio soy Yo”, y actúa acorde, abrázalos, diles que los amas, permíteles que se muestren emocional y espiritualmente, que aprendan a expresarse, también, a través del sentimiento y del espíritu. NO te escudes bajo la excusa de “es un sacrificio que hago por ellos”, porque al final del día, no importa lo que digan, todos preferimos el abrazo de nuestro padre que 100 pesos o un regalo.

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