Por Juan Ordóñez

La definición psicológica moderna mas popular nos dice que es una respuesta refleja que surge cuando se encuentran dos personas que satisfacen cada una las necesidades del otro. Hablar del amor es muy complicado porque sobre la palabra caen muchos estigmas y mal interpretaciones que a través de los años se han venido generando. El error mas común es que sólo se le relaciona con las parejas y el segundo es que se le divide en categorías: amor de padre, amor de hermanos, amor de amigos, etc., etc. ¿Pero qué dirías tu si te dijeran que sólo hay un amor? ¿Lo creerías?

El amor va mucho mas allá de la limitación de los sentidos, encasillar algo que no tiene medida, forma y/o inicio ni fin sería distorsionar completamente su esencia. El amor es la energía de la creación y se encuentra en todas partes donde miremos. Si esto es cierto, ¿cómo es que yo no lo siento? La respuesta, aunque loca, es simple, no sabemos sentir. Si en este momento estas pensando, “este tipo esta loco, no sabe lo que dice porque YO, sí se lo que es sentir pues es algo natural y todo el mundo siente”. Entonces, este mensaje es para ti, sigue leyendo por favor pues seguro encontrarás aquí, algo de mucho valor.

El amor no es una palabra y dista mucho de ser un simple sentimiento, el amor eres tú cuando encuentras el equilibrio entre tu ser y el todo, unificándote y regresando a formar parte de él (Dios, inteligencia infinita, padre/madre creador, universo, consciencia, o como le quieras llamar). A través de los años hemos ido caminando por la vida con ese sentido de separación yo, tú, él, ella, etc. Y pensamos que no tenemos la más mínima relación unos con otros que no sea familiar, profesional, de amistad o de pareja. Esta separación genera en nosotros miedo, que por cierto es lo contrario al amor, y dispara en nuestro cuerpo diferentes reacciones químicas que nuestro “ego” interpreta como agresiones y forma sus barreras contra el rechazo y el abandono (dos de los cuatro miedos básicos de la humanidad según los egipcios, los otros dos son muerte y confrontación), esto se refleja en tristeza, soledad y completa apatía, como todo esto se genera dentro de nosotros, pues nos lleva a buscar la aceptación de los demás(afuera) para sentirnos “amados” y por lo tanto, felices.

Es obvio que al aceptar la opinión de los demás acerca de nosotros, pues estamos rechazando la propia y pura versión de nuestro ser que es amor puro e infinito, ¿no es esto irónico?, buscamos amor rechazándolo. En el vientre de tu madre te encontrabas en paz y gran armonía pues tu consciencia seguía conectada con el todo, y aunque en automático, no conocía diferencia. Desde tu concepción sabías que eras un ser de amor y que formabas parte de un todo, sentías lo que tu mamá sentía e inclusive mucho más allá (personas y cosas alrededor de la madre). Al nacer, y a medida que tus sentidos van tomando control para adaptarte a tu nuevo entorno, esa conexión se va perdiendo y te empiezas a ver como único y separado del todo, la relación con nuestros padres, dependiendo del caso, acelera o retarda este proceso, en este período el ego “nace” y comienza esa batalla de supervivencia emocional (entre los 2 y 4 años). Viéndonos separados y apoyados por nuestro entorno y trato con nuestros semejantes, las cosas materiales empiezan a cubrir el vacío que sentimos por esta separación, “no pude ir contigo a tu bailable, te compro un juguete para compensarlo”, “quiero ver la tele, te doy algo para entretenerte”, “sacaste buenas calificaciones, te doy algo como premio”. ¿Y qué paso con un “te amo”, un “lo siento”, un abrazo, una sonrisa, tomarnos de la mano, mirarnos a los ojos? 

Mas adelante, conforme crecemos, aprendemos a aparentar ser lo que no somos con tal de ser aceptados, aceptación que esconde la necesidad de ser amados, necesidad que se genera en un largo proceso en donde entregamos todo nuestro poder a las cosas materiales hasta convertirlas en moldeadoras de nuestra vida, pero nada material cubre ese vacío pues no es un vacío material, es un vacío emocional que nuestra mente generó debido a esta separación, pero el hecho es que dicha separación nunca tomó efecto, nunca sucedió, fue nuestro “ego” que hizo un truco en nuestra mente y dicho suceso se dio como real. Es por esto que cuando terminamos alguna relación de pareja nos sentimos vacíos y la pena nos embarga, pues pensamos que esa persona se ha llevado nuestra felicidad y todas esas lindas sensaciones de alegría, confianza, paz y “sentido de unidad”que experimentábamos, las damos por perdidas. Igual nos pasa con la muerte de nuestros seres queridos, pues al estar inmersos en la materialidad el hecho de no ver a la persona y saber que ya no la tendremos físicamente con nosotros, nos abruma en extremo y nos causa gran dolor. 

Desgraciadamente no nos damos cuenta que la otra persona es sólo un pretexto que nos damos para dejar salir el amor y aceptarlo como parte íntegra de nuestro ser. Estar acostumbrados a darle nuestro valor a todo lo que viene de afuera nos limita a identificar su origen. Aceptando este hecho nadie puede abandonarte ni siquiera bajo su muerte pues siempre vivirá dentro de ti como tu lo hiciste dentro de el (ella) sin importar las circunstancias.

El amor es un estado del ser y yendo mas profundo, puedo decir que es el estado del ser. Es la definición de todo lo que hay, eres tú, yo y todo, no tiene límites, no permite expectativas, no presiona, no controla, no se detiene ni aferra a nada, simplemente fluye y es. De aquí que cuando le has permitido salir tu vida cambia completamente y te sientes unido con todo a tu alrededor, tu salud mejora y tus sentidos se avivan, el tiempo se detiene y vives la eternidad, esto se multiplica si la otra persona, de igual forma, permite salir a su amor y en esa interacción alcanzas la divinidad. 

Todo eso esta ahí enjaulado dentro de ti como un pajarito al cual no le permites volar, abre la puerta y libéralo. Hazlo ahora, con tu intención, retira tus miedos, recupera tus sueños y toca el cielo ahora, sí ahora que es el único momento que existe, pues el amor es eso “existencia en el eterno presente”. Extiende tus alas y vuela, vuela hasta donde ese amor te guíe y en ese viaje encontrarás todo lo que has perdido y de nuevo, de nuevo serás tú, serás ella, serás él, serás yo y todos seremos uno.

Es parte de nuestro proceso evolutivo reintegrarnos y retomar la verdadera esencia del amor, esencia que te define porque el amor, el amor eres TU, YO y TODOS.

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