Por Juan Ordóñez

Dando continuidad al tema de las parejas, abordemos la ya casi “de cajón” pregunta: ¿porqué siempre mis relaciones de pareja son complicadas? Ya sabes, el clásico, comienzan bien y luego se “transforman”.

La respuesta es bastante simple y después del artículo anterior hasta obvia: “me he programado para elegir ese tipo de relación”. Simple y llano.

Aunque te suene fuera de este mundo, nos da miedo ser felices y gozar del amor. Tan es así, que para la gran mayoría el motivo principal de “buscar” pareja es para no estar solos, y digo, eso sólo te va a llevar a elegir mal, muy mal. Es como cuando tienes mucha sed, tomas lo que sea, en serio. Yo no tomo, pero recuerdo que una vez después de jugar un partido de futbol con un solazo abrazador, lo único que había en la nevera del equipo eran cervezas, ¿qué creen que pasó? Exacto, me empiné la chela, era eso o desmayarme. Bueno así pasa con la “búsqueda” de pareja, no se da, no se da, hasta que agarramos lo que hay.

No hay porque presionarse, no hay porque elegir con el pensamiento de “esto es lo único que hay”.

Entonces, ¿Qué podemos hacer? Aquí te sugiero algunas cosas:

1. Deja el drama.
Y cuando digo dejar el drama es no identificarnos con las historias de otros, ya sean de la vida real o de telenovelas, novelas escritas, películas, etc. Creanme cuando les digo que son una fuente poderosa para programar el subconsciente.

2. Revisa tu programación.
Recuerda que el enfoque que le des a las cosas guiará su desarrollo. Enfocate pues en las ideas que fortalezcan tu concepto de felicidad. Pero para hacer esto, primero tienes que revisar qué es felicidad para ti y lo que sientes cuando la defines, así te darás cuenta de la programación negativa que vienes acarreando.

3. Platica con gente que lo ha logrado.
Esas personas tienen información que tú no tienes. Por desgracia, una parte nuestra tiende a envidiarlos, generando así más fuerte la sensación de “falta de”. Por eso hay que hacerle caso a nuestra voz interior, a esa parte nuestra que no duda, que es en esencia amor y por lo tanto nos hace reflejar frente a nosotros esa vivencia.

4. Trabaja contigo mismo(a).
Recuerda, “El cambio soy Yo”, depende de ti, no de nadie más. La fuente de la felicidad esta en ti, con o sin pareja, si tú no eres feliz, nadie te va a hacer feliz, pensarás que lo hacen y sucumbirás a las consecuencias, trayendo a tu vida gente que valide tu creencia, así es, relaciones difíciles y complicadas.

Lo anterior son sólo sugerencias, aplican diferente para cada persona, pero en mi experiencia, han tenido un alto porcentaje de exito con quienes las han implementado. Busca ayuda si consideras que solo(a) no puedes, hoy en día hay muchas terapias que te pueden ayudar a reencontrar el camino, a reencontrate a ti. Repítete, “El cambio soy Yo”, y vuélvete a ver.

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