Por Juan Ordóñez.

¿Cuál es el ingrediente que marca la diferencia y nos coloca en la cúspide de nuestro potencial? Es más ¿existe alguno?, porque sin duda lo hemos visto en muchas ocasiones, no es el que trabaja más, entrena más o tiene lo mejor, el que resulta sobresalir en cualquier aspecto de la vida.

Mucho se ha hablado acerca del poder de la mente, pero pocos saben lo que realmente representa. A nivel conceptual se le conoce como la responsable del entendimiento, la capacidad de crear pensamientos, la inteligencia, la percepción, la memoria y otras habilidades cognitivas.

De ser cierto eso, no deberíamos de estar hablando de una realidad absoluta. Ciencia de vanguardia nos habla hoy de que nuestra “realidad” es una percepción basada en la información que tenemos o no tenemos, sobre lo observado, lo que la convierte en algo relativo. Y comienzan a marcar diferencia entre mente y mentalidad.

Es en esta diversidad de mentalidades que residen los potenciales de cambio. Así que si queremos mejorar en cualquier aspecto de nuestra vida, tenemos que cambiar la mentalidad con la cual estamos observando.

Por ejemplo: si en este momento tu mentalidad personal te muestra sólo limites, necesitas moverte a una donde puedas ver posibilidades. Como analogía, piensa que es como ir al gimnasio a levantar pesas, si vas a iniciar tu rutina viendo los pesados discos doblando la barra, no habrá forma, pero si te enfocas en tus capacidades y habilidades, cambiarás los “no voy a poder” por “estoy listo para esto”.

Es de mucha ayuda para cambiar nuestra mentalidad limitante el fijarnos metas que reten nuestros estándares. Esto propiciará que marques y definas nuevos por encima de los que considerabas que eran tu tope. La forma más fácil de implementar esto es ir cambiándolos gradualmente, obteniendo pequeños triunfos que te motiven a continuar y sin que sufras el cambio.

No te estanques en la comodidad del “aquí estoy bien”, siempre podemos mejorar, no porque estemos mal, si no porque es nuestra misión en la vida ser mejores personas día a día.

No es la “mentalidad ganadora” la que te lleva a lograr tus objetivos, si no la “mentalidad de triunfo”. Cualquiera gana, hay muchas formas de hacerlo, correctas y no tanto, pero no cualquiera triunfa, porque este triunfo es sobre tu propia naturaleza, sobre ti mismo.

Si quieres un verdadero cambio en tu vida, debes iniciar por cambiar la mentalidad bajo la cual estás observando. Te tienes que convertir en el triunfo y para esto hay que tomar acción, no hay espacio para duda. Cree en ti y empieza a poner un pie frente al otro, avanza, reconoce tu avance e integra más de lo que eres, adaptando una mentalidad de triunfo, pues la vida no es de salir a conquistar, es de conquistarnos a nosotros mismos. El resto llega solo.

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