Por Juan Ordóñez.

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El ser humano se encuentra en constante búsqueda de su identidad, la que a su vez genera en él una necesidad de pertenencia, que lo ha conducido a través de los siglos a crear agrupaciones, formadas por individuos con características afines. A tales agrupaciones se les denomina grupos sociales, término que describe clara y brevemente la esencia de lo que son.

Por lo regular el individuo tiende a pertenecer a más de uno de estos grupos, ya que a lo largo de su vida conocerá a un gran número de personas, con quienes compartirá actividades, sentimientos, gustos, y demás características por medio de las cuales, irá dando forma a su identidad.

El comportamiento del individuo dependerá del grupo social del que esté participando, pues en ese momento posee un roll, que se rige bajo las normas y valores de dicho grupo. Es posible que el status que se tiene en un determinado grupo no sea el mismo para otro del que también se forma parte, las normas pueden ser más rígidas, los valores diferentes y por consiguiente la interacción es distinta en cada uno ellos.

En el ámbito laboral se generan grupos sociales de gran importancia para las personas, grupos que parten desde la empresa en común, la cual asocia a todos sus colaboradores bajo la misma cultura, en donde cada área tiene su propia subcultura, dando lugar al descubrimiento de personas con las que se comparten rasgos de nuestro ser, lo cual propicia la generación de grupos adicionales a lo laboral.

Existe gran conexión entre los individuos de un grupo, las empresas están formadas por grupos de personas, por lo que se les considera organismos vivos y como en todo organismo viviente, la comunicación entre sus componentes se da mediante conexiones, la manera en la que se conectan los grupos y los subgrupos dentro de la empresa en equilibrio proviene en parte de ésa red invisible que lo comunica todo, es la encargada de poner en sintonía a los colaboradores de una organización, esto les permite actuar como un sólo ser.

El enlace que existe entre los seres humanos, se hace más fuerte cuando nos encontramos identificados unos con otros, este es el efecto que provoca la colusión de grupos sociales dentro una organización, si todos se identifican con el fin de la empresa, el aumento de la comunicación y el aprendizaje llevará a otros niveles de eficiencia en los procesos, las metodologías y los resultados.

Sin embargo la estabilidad de la empresa, como de cualquier organismo, es producto del equilibrio, cuyas constantes no son el factor determinante, pues éstas sólo son hábitos que se pueden ver modificados en algún determinado momento. Cuando la empresa se encuentra en proceso de cambio y la conexión entre grupos de colaboradores es fuerte, la “resonancia mórfica” del ambiente irá equilibrando sutilmente la organización.

Los campos mórficos o redes de consciencia como los llamamos en Códigos del Ser, nos conectan, dotándonos de eso que llamamos instinto, intervienen en el equilibrio de la naturaleza, son el medio por el que transita la información capaz de modificar los hábitos del colectivo, presentes como cambios en el pensamiento, tendencias y la espontaneidad de las habilidades natas presentes en generaciones posteriores. Un ejemplo claro de la existencia de estos campos se encuentra en el experimento realizado en islas japonesas, durante la década de los 60.

“Científicos proporcionaban patatas dulces llenas de tierra a un grupo de monos, pero estos se mostraban reacios a comerlas. Cierto día una mona joven lavó la patata en el mar y descubrió que era más sabrosa, repitió la operación durante semanas, y poco después eran toda la colonia de monos quienes lavaban la comida, y no sólo eso, sino que este hábito traspaso las fronteras y apareció en colonias de otras islas”

No se sabe cuantos monos vivían allí, digamos que 99, pero en el momento que el mono número 100 lavó la patata, se observó que los monos de otras islas distantes, sin ninguna clase de comunicación entre ellos, mostraban el mismo comportamiento, hasta que todos los que vivían en el archipiélago realizaban el mismo proceso. La adhesión de este centésimo mono provocó que se traspasara una especie de umbral, alcanzándose algún tipo de masa crítica.”

Así mismo ocurre con los humanos dentro de las empresas, un agente de cambio se erige como piedra angular de una revolución en las prácticas organizacionales, es necesario que los altos directivos estén pendientes de los cambios, y permitan que la influencia positiva de los mismos empape al personal. Esto traerá como resultado una empresa equilibrada y por lo tanto exitosa.

Al igual que los colaboradores en una empresa exitosa, también como civilización debemos aprender a mirar hacia la misma meta, conscientes de que el impacto de nuestras acciones trasciende al individuo, afectándonos a todos.

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