Por Juan Ordóñez

Así como buscamos desintoxicar nuestro cuerpo físico para recuperar nuestro bienestar y un funcionamiento del mismo adecuado, debemos buscar desintoxicarnos emocionalmente. Me gustaría decirte que dicha desintoxicación es algo fácil, pero no es así, pues conlleva hacer revisión profunda sobre situaciones en nuestra vida que normalmente no son placenteras. Pero como diría aquella “así como te digo una cosa te digo la otra”, y la otra es que esta desintoxicación es lo más importante para lograr un cambio palpable en nuestras vidas.

Confrontarnos emocionalmente, en especial cuando trabajas con emociones que han secuestrado tu felicidad durante mucho tiempo, y hacerlo aún sabiendo que va a ser una tarea muy dura, es lo que cambiará tu vida para siempre, pues como lo hemos vendió hablando esto significa que nos hacemos responsables de nuestra vida.

Existe una lista enorme de sentimientos que manejamos día a día y que nos ponen en jaque apenas abrimos nuestros ojos después de dormir, si es que pudimos dormir. Hago uso de la palabra sentimiento pues considero que sólo hay dos emociones, miedo y amor, blanco y negro, las “escalas de grises”, son los sentimientos. Y estos son la gasolina que da vida a nuestras actitudes durante el día y todas ellas son el resultado de un Ego herido, un ego que toma vida propia bajo la asunción de que esta solo, separado y en constante peligro. (Digo, si somos bien sinceros tenemos que aceptar que al menos una vez nos hemos escuchado decir “nadie me entiende, comprende, quiere, aprecia, me ayuda, etc”).

Muy interesante aclarar que el motivo de existencia del ego es justamente prevenirnos del peligro, pero del peligro físico, algo así como no meter las manos al fuego para no quemarnos, auxiliar en los movimientos energéticos que hagan frente a la situación o proveer los medios de huida. El caso es que algunas emociones nos generan tal sufrimiento que nuestros cuerpos físicos se ven comprometidos y el ego no va a permitir que eso llegue a niveles extremos, por lo que empieza a construir excusas, capas, máscaras y, a veces, hasta una nueva personalidad para mantenernos “seguros”.

Claro que podríamos extendernos al hablar del ego y sus múltiples facetas y funciones, pero les aseguro que esta es la más relevante.
Así que les digo, un ego herido es un problema serio que no se aleja tan fácilmente. Aún cuando él haga todo lo habido y por haber de modo que pienses que todo está bien, no hay forma de que desaparezca, al menos usando los métodos convencionales como obtener logros, educándote, casándote, divorciándote, haciendo dieta, negociando, ganando dinero o lo que se te ocurra para salir del problema. No podemos manipularlo, manejarlo o controlarlo.

Pero no te sientas mal, porque en vez de enfrascarte en una batalla en contra de tu ego, puedes darle lo que quiere, seguridad, compasión, amabilidad, comprensión, amor y reconexión con todo tu ser.

De esta forma, esa desesperada y agonizante parte de ti comenzará a sentirse verdaderamente segura y permitirá que cosas buenas lleguen a tu vida, cosas que te nutran emocionalmente y que te den placer y paz.

¿Cómo liberarte, entonces, de esta toxicidad?
El primer paso es aceptar que están ahí y que es hora de darles solución, comienza por identificar las que más poder ejercen en tu vida, las que te roban la confianza y la autoestima e impiden tu felicidad total.

Esto será como sacarlas a la luz para que puedas apreciar la transformación natural que se lleva a cabo cuando haces conciencia de ellas. Poco a poco notarás como tu energía y entusiasmo regresan a ti, mientras, gradualmente, desaparecen las actitudes de auto sabotaje. Esto te dará la sensación de libertad y vivirás sin sentirte más o menos que los demás.

Siempre tienes al menos 2 opciones, una, o tus emociones y sentimientos tóxicos te usan, o dos, tu las usas a ellas, por ejemplo, digamos que has venido guardando un coraje terrible contra todo lo que hay, bueno pues puedes seguir dejando que explote y causar más rollos en tu vida o puedes aprovechar el poder inherente de ese coraje reprimido y alzar tu voz con fuerza en pro de acciones de ayuda universal y/o de un bien más elevado.

Recuerda que emoción significa energía en movimiento, así que utiliza esa energía para encender el motor de cambio. Reconéctate con tu Ser Superior quien siempre se siente bien, inspirado e inspirador, empoderado y empoderador, abierto a todo cambio pues sabe como establecer límites saludables.

Tú decides, como siempre, si sigues eligiendo vivir tus emociones y/o sentimientos como enemigos y seguir la vida que llevas, o como aliados para permitir que esa vida plena salga a la superficie.

Desintoxicarte es tu elección y responsabilidad, no mía, ni de tu mamá, ni de tu papá, ni de tu novio, novia, esposo, esposa, guía, terapeuta o quien sea, es TUYA, yo simplemente te digo que sí se puede, a veces no podrás solo(a), por lo que siempre es recomendable y sano acudir con un profesional

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