Por Juan Ordóñez

Si siempre que quieres realizar un cambio positivo en tu vida, te estampas contra la pared y ves que tus esfuerzos se esfuman a semanas o incluso días después de haber iniciado o intentado iniciarlo. Por favor sigue leyendo.

Tal vez este año te fincaste el propósito de practicar algún deporte o añadir una rutina de ejercicios. Tal vez aprender un nuevo idioma, pintar, tomar clases de cocina, etc.

Muy seguro, y en base a experiencia personal, lo planeaste, preparaste e, inclusive, iniciaste con buenas intenciones y mucho entusiasmo para lograr esas metas. Sin embargo, en cuestión de semanas, si no es que de días, el entusiasmo se desvaneció y quedaste igual o peor que antes.

Si lo mencionado anteriormente te resulta familiar, no te sientas mal, no hay nada malo contigo, esos propósitos fueron saboteados por tus propias creencias limitantes, creencias que muchos de nosotros, ni siquiera sabemos que tenemos.

Y si esto ya es una constante, es tiempo de “desintoxicarnos”. Así como la limpieza y desintoxicación de tu cuerpo es importante para mantener la salud física, la limpieza de sistemas de creencias limitantes, es la clave para la creación de la vitalidad y el bienestar que nos dirigirá hacia un mayor éxito y felicidad.

Cuando cambiamos (limpiamos) nuestro sistema de creencias, nos abrimos y adoptamos nuevos sistemas que van más acorde con nuestras metas y propósitos en la vida. Con lo que realmente queremos.

¿Cómo Funcionan las Creencias?

Las creencias son simplemente pensamientos o ideas repetidas una y otra vez hasta que se ven reflejadas en todos los aspectos de nuestras vidas. Las tomamos como verdades, a pesar de que no son más que ilusiones. Experimentamos la vida de acuerdo a ellas, literalmente, las actuamos, limitando nuestras posibilidades y alejándonos de las cosas que más deseamos.

Los pensamientos e ideas de nuestros padres, profesores, amigos e incluso los medios informativos, influyen en nuestro sistema de creencias, por desgracia la mayoría de las veces, los absorbemos sin saberlo. Pues cuando son incorporados en nuestro inconsciente, afectan a todo, desde cómo nos sentimos acerca de nosotros mismos, hasta la forma en que interactuamos con los demás para tener éxito en nuestras carreras y/o lograr nuestras metas.

Recuerda, aquello en lo que te enfoques, pienses y emitas un sentimiento fuerte al respecto, es lo que verás frente a ti. Por lo tanto, si mantienes la creencia de que no eres bueno, actuarás eso y atraerás gente y circunstancias en tu vida que apoyen esa creencia. Porque cuando te enfocas en algo, dejas de mirar hacia las otras posibilidades que están ahí afuera.

Pero, al identificar y explorar nuestro sistema de creencias inconsciente, de una manera consciente, nos podemos librar de todos los que están saboteando nuestro éxito y reemplazarlos con creencias de apoyo, inspiración y empoderamiento.

¿Cómo identificar una creencia limitante?

  1. Date cuenta de lo que te quejas. Si estás constantemente frustrado(a) o quejándote de lo mismo tres veces o más – ¡Felicidades!, has descubierto una creencia inconsciente. Por ejemplo, si te quejas de sentirte criticado(a) por tu jefe o cónyuge, ¿qué creencia sostienes que sugiere que mereces ser criticado(a)? Si te quejas de lo poco que tienes, ¿qué creencias tienes que indican que no mereces más?
  2. Pon atención a las circunstancias que te rodean. Dices que quieres bajar de peso, pero tu alacena está llena de galletas y papas fritas. Dices que estás listo(a) para una relación amorosa , sin embargo, te llenas de trabajo que no te queda tiempo para citas. Las circunstancias que te rodean son una representación física de las creencias que mantienes. Mira de cerca los resultados de tu vida cotidiana, si no son lo que quieres, debes de profundizar y explorar las creencias detrás de ellos.
  3. Pon atención a tu plática interna. ¿Qué te dice tu voz interior? ¿Es alentadora, de ayuda, o suena estrecha, constrictiva, incluso culpable? Las palabras que usamos con nosotros mismos (y otros) son potentes y con frecuencia evolucionan a partir de las creencias inconscientes que tenemos. La próxima vez que te encuentres en una situación difícil, estresante o donde sientas miedo, haz un alto y presta atención a esa voz interior. Hacerte consciente puede difuminar el poder de ese diálogo interno negativo y te permitirá elegir el idioma que trabaje para ti y no en tu contra.

Todas estas técnicas requieren apertura, disposición y voluntad de explorar tus propios pensamientos y experiencias. No será algo placentero, tengo que decirte. Las viejas creencias tiene que ser retiradas con dulzura y mucha autocompasión.

Para cambiar, no hace falta ser duros y/o criticarnos a nosotros mismos. Para cambiar, es importante amar y aceptar que en este momento del tiempo, soy así, pero mañana, seré quien quiero ser. No te pelees contigo, repítete, “El cambio soy Yo”, y sonríe.

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