A nadie le gusta perder, fallar y/o fracasar, esto es un hecho. No importa qué digas, no importa qué hagas, a nadie le gusta.

Para la mayoría el perder, fracasar y/o fallar, es considerado vergonzoso, pues puede dar la imagen de que no eres lo suficientemente bueno para esto o aquello, como ves, hay un juicio, como si alguien se fuera a reír o burlarse de ti. Pero ¿qué pensarías si te digo que las personas más exitosas han llegado a donde están porque aprendieron a aceptar sus derrotas, fallas y/o fracasos? Al igual que tú y yo, tampoco les gusta perder, la diferencia es que no se sientan a quejarse o esconderse, no evaden, simplemente siguen tomando acción, siguen intentando, se adaptan y modifican su curso acorde.

Para poder aceptar las derrotas, fallas y/o fracasos, debemos considerar algunos puntos que son relevantes y seguro te servirán de ayuda para que tú, tampoco te detengas.

Fracasar, perder y/o fallar, no es malo, significa que estás tratando, que sigues insistiendo, así que tu énfasis de reflexión es que fallaste, perdiste, fracasaste porque hiciste algo, tomaste acción, no te quedaste en la idea, diste pasos hacia su realización.

Esto nos lleva a una nueva reflexión, fallar, perder, fracasar, te acerca a tu meta pues aprendiste la lección. Sin importar el tamaño de tu falla, derrota, fracaso, el resultado te enseña, al menos, sobre lo que no debes de hacer la próxima vez. Recuerda, nadie es perfecto y como dice el dicho popular: “echando a perder se aprende”.

La Resiliencia se define como la capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas o difíciles. Al aceptar el fallar, perder, fracasar, también te haces fuerte, te vuelves resiliente, se fortalecen conexiones neurológicas en ti que te permiten y animan a continuar. Te dan un nuevo sentido de adaptación positiva.

Aceptar el perder, fallar y/o fracasar, es mucho mejor que pasártela pensando en los “si hubiera”. Lo hecho, hecho está y al aceptarlo, descartas la mil razones para no seguir, te motivas a continuar y esto hace que el dolor por haber fallado, perdido y/o fracasado, se convierta en orgullo por haber hecho algo.

Al final del día, perder, fallar y/o fracasar no es lo opuesto a ganar o tener éxito, es un medio hacia tu objetivo. ¿qué tan dispuesto estás a conseguirlo? Créeme, depende del enfoque que le des a tus derrotas, fallas y/o fracasos, acéptalos tal cual, acéptalos como puentes hacia tus sueños, como verdaderas escaleras al cielo.

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